Construyó su filosofía sobre la certeza de que el auténtico conocimiento es aquel que permite el progreso de la sociedad. Para lograrlo es fundamental, por un lado, abandonar las estériles especulaciones teóricas que han definido la tradición filosófica y, por otro, asentar un nuevo método científico basado en la observación y la experiencia que permita, gracias a la técnica, transformar y dominar la naturaleza. Aunque el proyecto baconiano de una ciencia operativa quedo inconcluso, su idea de unir ciencia y tecnología para mejorar las condiciones de vida de la humanidad sigue plenamente presente en la mentalidad contemporánea.