El decomiso del radio era el peor castigo para un secuestrado.
Un día después de la Operación Jaque, los guerrilleros llegaron amenazantes al campamento y tomaron varias decisiones: la cadena que los secuestrados tenían en su cuello sería asegurada con un candado adicional y en la noche les encadenarían los pies. En ese momento, además, les decomisaron el radio en represalia porque el coronel Enrique Murillo celebró con estridencia el rescate de los secuestrados y lo comparó con un gol del Ejército a las Farc.
Era un día de fútbol. Cuando llegaron a un pequeño espacio abierto, Alan Jara observó que los secuestrados guardaban un gran respeto por las posiciones en la tribuna. Lo que más sorprendió a Jara era que sus compañeros de cautiverio sabían de sobra que la radio era la cancha y los costados eran las tribunas que los recibían para vivir un momento especial. Ese día Jara aprendió una inolvidable lección de la selva: ver fútbol por radio.
Dramáticos relatos de cómo los secuestrados por las farc vivieron la pasión del fútbol en la selva.